sábado, 30 de marzo de 2013

EL TRABAJO DE MAMÁ



Mamá es mala, me pegó. Es mala. Todavía tengo la cara roja, del bofetón que me dio la muy bruta. Mañana se lo pienso decir a la seño.

Yo no sé por qué me ha pegado, pero debe ser por lo que le dije. El señor gordo se partía de la risa, casi se hizo pipí encima, como un bebito, pero mamá estaba muy enfadada. Súper-enfadada. Como si fuera una madre-ogro o una madre-monstruo de los dibujos, en vez de una madre normal. La culpa de todo la tiene Mario, como siempre.

Yo estaba haciendo los deberes, tan tranquila, y allí estaba la primera pregunta;

“Escribe las profesiones de tus padres”

Nosotros no tenemos padre, así que le pregunté a Mario:

- Mario, ¿mamá qué es? 
- ¿Cómo que qué es? Mamá es mamá, pareces tonta.

Siempre se pone así de antipático cuando está jugando con la play y le interrumpo.

- Quiero decir que en qué trabaja.
- ¡Ah, eso! Mamá es fulana.
- Ah.

La verdad que la respuesta tampoco la entendí mucho, así que volví a la carga;

- Y las fulanas ¿qué hacen?

Mario resopló y abandonó definitivamente “Súper Destripadores II”. Me miró desde la altura de sus nueve años y me dijo;

- Pues los hombres vienen y les pagan, y ellas entonces les dejan que les toquen el culo y las tetas. Se ponen así, ¿ves? ─se puso de pie con las piernas separadas y los brazos extendidos en cruz─. Y ellos van y las tocan. Pagan mucho por eso. Es que a los hombres nos gustan mucho las tetas y los culos.

- ¿Eso nada más?
- Eso nada más. O eso creo- reflexionó.
- ¿Y las tocan mucho tiempo?
- Hasta que se cansan. Cuando llevan un rato se aburren y se van. Y déjame en paz, pesada-. Y volvió con la play.

No parecía un trabajo muy difícil, ni muy cansado. Escribí a lápiz con mucho cuidado: “Mi mamá es fulana”

La siguiente pregunta era todavía más tonta;

“Escribe qué quieres ser de mayor”

- Mario, ¿tú que quieres ser de mayor?
- Futbolista. Están todos forrados.

Mario estaba harto de mí, pero se aguantaba porque tiene que cuidarme y ayudarme con los deberes cuando no está mamá. Para eso es el mayor. Si no, me chivo y le cae la bronca.

- Ya, pero las niñas no juegan al futbol. Oye, ¿las fulanas ganan mucho?

- Las que son guapas sí. Son fulanas de lujo y cobran mogollón. A mamá no le va mal.

Yo soy muy linda, todo el mundo lo dice. Sobre todo los domingos, cuando me llevan a misa con el vestido rosa y un lazo en el pelo. Otras veces llevo un traje blanco, con puntillas.

A lo mejor eso de ser fulana no está tan mal. Me  he estado fijando y los tocadores de culo que han venido esta semana estaban como una hora, o un poco menos. Lo único malo es estar de pie, pero una hora no es tanto tiempo. Quizás hasta te dejan que te sientes de vez en cuando.

La mamá de mi amiga Paulina es pescadera, y se levanta a las cinco de la mañana para ir a por el pescado, con su papá. Tiene las manos y los brazos hinchados de meterlos en el hielo, y siempre se queja de que le duele la espalda. Por las tardes está en casa con sus hijos, guisando y limpiando, pero siempre está enfadada y no para de gritarles. Tiene cinco niños, aunque ella dice que tiene cinco leones.   

La mamá de mi amiga Vanesa es peluquera, y se pasa el día de pie peinando a la gente, así que tiene las piernas llenas de bultos morados. Llega a casa de noche y se pone a guisar, y nunca tiene tiempo para jugar con ella. Cuando acaba se tumba en el sofá con los pies en alto. Tampoco es muy simpática y siempre está cansada, y triste. El papá de Vanesa se marchó con una guarra. Todavía sigue viviendo con la guarra y no les pasa ni un duro. A mi amiga la cuida su abuela, que es una vieja bruja, o eso dice Mario. En cambio la abuela de Vanesa siempre dice que mi madre es un putón verbenero. Tengo que preguntarle a Mario que qué quiere decir eso. A mamá mejor no le pregunto.

Mi mamá en cambio es muy linda y tiene zapatos de tacón de todos los colores, y muchos vestidos bonitos. Tiene uno todo de oro con el que parece una princesa. El pelo liso le llega por la cintura y siempre va muy  pintada. El señor calvo dice que parece una reina mora; “!Ven acá, mi reina mora!” le dice cuando viene, armando mucho jaleo. Mamá  deja que me ponga sus zapatos aunque me queden grandes y se ríe cuando voy taconeando por el pasillo. Tambien me presta el pintalabios, uno que no usa. Como es tan guapa siempre llega a casa con hombres, y ese día estaba el francés gordo delante. A lo mejor por eso se enfadó más. Yo pensaba que se iba a poner contenta. Justo estaba terminando de escribir: “De mayor voy a ser fulana” con mi mejor letra, cuando sentí la llave, y fui corriendo a darle un beso y decírselo; 

- ¡Mamá, mamá, ya sé que voy a ser de mayor!
- Dime, mi amor.
- Voy a ser fulana de lujo, como tú.

Se le puso una cara mas rara ¡Uf! Después vino el tortazo, que burra.

El gordo se reía a carcajadas.

-Vaya, vaya, de casta le viene al galgo- decía el muy idiota. Y volvía a reír hasta saltársele las lágrimas. Luego se metió corriendo en el baño.

Pues yo no le vi la gracia, y mamá tampoco. Claro, como no le pegaron a él.

Lo he pensado mejor, y ya no voy a ser fulana, que se fastidien todos. Voy a ser millonaria.


Vera, 12 de septiembre de 2011 

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