viernes, 29 de marzo de 2013

LOS PATOS




La arena aún estaba tibia, y una fina niebla blanca lo cubría todo. El sol quería salir, sobre un mar liso y gris como un espejo. Entre el rumor de las olas el  mundo se desperezaba.
Entre la niebla se intuían las sombrillas de paja.  Las gaviotas, negras o grises según la distancia, volaban chillando.
Cinco personas vestidas de blanco se alineaban en la orilla.  Las olas rompían casi a sus pies, pero ellos permanecían quietos,  concentrados.
Empezaron despacio.  Iniciaron los lentos movimientos del Tao, primero frente al mar, luego de cara a la laguna que había detrás.
Acariciaban  la bruma y todo vibraba.  Un ligerísimo vapor parecía subir de la arena caliente.
Entre los cañaverales de la laguna, fueron asomando los patos, como surgidos de la nada. Eran unos patos pequeños, con la cabeza blanca y el cuerpo gris. Poco a poco fueron acercándose a la orilla,  mientras las siluetas  blancas, apenas intuidas entre la niebla, continuaban moviéndose lentamente  como en una fantasmal danza acuática.
Tímidamente, un pato salió del agua. Después otro, y otro más. Pronto hubo una hilera de aves en el borde de la laguna, todos en fila, mirando a la gente de blanco.  Cuando estos alzaron los brazos, todos los patos, a la vez, alzaron las alas.
Una hilera de patos grises, con la cabeza blanca, alzando las alas en la orilla de la laguna. Y, frente a ellos, varias siluetas blancas subiendo los brazos.  A la vez.  Entre la niebla.
Y el tiempo se paró.
El instante quebró la mañana, como al cristal más delicado.
Y ya no había sombrillas, ni gaviotas. Apenas la niebla.
Solo una fila de aves grises, con la cabeza blanca, alzando las alas.  Y  unas  personas vestidas de blanco alzando los brazos. En la playa, frente al mar, entre la niebla.
Un instante después bajaron los brazos, las alas.  Al mismo tiempo.
Las siluetas permanecieron quietas, en silencio.
Los patos se fueron.
Una gaviota chilló, a lo lejos.

4 comentarios:

  1. Me encanta este cuento, tiene un toque mágico...

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  2. Existen formas y formas de caminar...

    Precioso!

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  3. Muchas gracias, Jose Antonio. Está basado en una experiencia real, aunque exagerado. No levantaron las alas, pero es cierto que todos los patos se pusieron en fila enfrente nuestra muy quietos, mirando como hacíamos tai chi. Fue un momento precioso.

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