viernes, 29 de marzo de 2013

UNA CARTA ROMÁNTICA




“Querida Sonia;
Tus ojos son como dos luceros que relucen al atardecer…”

¡Qué fuerte! Tío, eso no lo pongas que se va a creer que me estoy quedando con ella.

“Hola Sonia;
Quiero que sepas que eres la tía más buena del instituto. Desde que te vi…”

Que no hombre, que eso tampoco vale, ella ha dicho “romántica”. No, la otra no era romántica, era de un cursi que te cagas. Si me quieres ayudar, me ayudas, y si no vete a tu casa, que ya me las apañaré yo solo.

No, si yo no me cabreo. Si ya lo sé que es un marrón, pero para eso están los amigos, ¿no?

Sí, claro, que pase de ella, pero ¿tú has visto lo buena que está? Y que me gusta, te juro que esa chavala me gusta cantidad. Y esto de la carta es gratis, imagínate que se le hubiera antojado ir al cine, con lo seco que estoy.

Lo que pasa es que el otro día se encontró un montón de cartas antiguas, de su abuelo a su abuela, y se le ha ido la pinza. Yo las he leído y son para vomitar, pero a ella le encantan. Dice que en cosas así es donde se nota que hay amor de verdad, que ahora los tíos sólo queremos meter mano, pero no somos “románticos” como los de antes.

Tío, déjate de guasas que te vas a ahogar con la Coca-Cola. Y que no me gusta que te rías de ella.

Las mujeres son así de raras, me lo ha dicho mi padre. También me ha dicho que lo del romanticismo de los antiguos era un rollo, que lo hacían porque estaba de moda y así ligaban más. Que los hombres somos todos iguales. Qué bueno, justo ahí se cabreó mi madre y salió dando un portazo.  

¿Mi padre? Pues detrás de ella, a darle coba. A ver. 

Que sí, tío. Que te digo yo que son raras. Venga, vamos a empezar otra vez;

“Sonia, cuando te veo me tiemblan las rodillas… !Claro, para que se crea que soy cojo! Mira, chaval, yo voy a decirle a mi madre que me ayude, porque si no este fin de semana va a ser chungo. Sí, mi madre, no pasa nada, es que a ella estas cosas se le dan bien. Yo le digo que es un trabajo de Lengua y se lo cree. Un ejercicio especial. Se lo traga todo, es increíble.  Espera que ahora vuelvo;

¡Ya lo tengo! Mi madre me ha dicho que tengo que ser “yo mismo”. No sé yo… Mira a ver qué te parece esta;

Hola Sonia, soy Nacho; Me gustas un montón”.  -Me ha dicho mi madre que mogollón en una carta romántica no queda bien-“Eres guapísima” -ya, tío, pero es que me la ha traducido, yo quería poner “estás buenísima”- “y me gusta estar contigo todo el rato porque me parto de la risa y eres un alucine, pero no está bien que no me dejes que te toque un pelo”; eso lo he puesto después de que se fuera mi madre, que te crees. “Eso sólo lo hacen las estrechas. Te quiere, Nacho”

¿Cómo la ves? Yo la veo “terminá”.

Este fin de semana cae.



       

5 comentarios:

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  3. Este relato me parece que plasma perfectamente la juventud de hoy en dia ...
    Un beso ,tu hijo

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  4. Muchas gracias hijo mío.

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  5. Tu debes saberlo bien. A ver si adivinas en quien se inspiró este relato...

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