domingo, 30 de junio de 2013

LOS GRILLOS DE AGOSTO



El pequeño Xiu guardaba un grillo en una cajita de madera. La cajita era en realidad una pequeña jaula, hecha con palitos torneados, por entre los cuales podía entrar el aire sin dificultad. Así, el grillo podía respirar.

Xiu lo había encontrado debajo de la pila de lavar del patio y, después de perseguirlo durante mucho rato, había conseguido cazarlo. Todos los días, por las tardes, le llevaba minúsculos trocitos de tomate y de lechuga y mataba mosquitos para él. También le ponía un poco de agua en un tapón, aunque no sabía si los grillos bebían agua. Por si acaso.

Por las noches se llevaba el grillo a su habitación y lo escondía debajo de la cama. La existencia del animal era un secreto. Nadie debía saberlo. El niño no tenía muy claro que a sus padres les gustaran los grillos.  

El pequeño Xiu nunca había tenido una mascota. Ahora ya tenía una.

Y sin embargo…  Había un problema. El grillo estaba triste. No quería cantar. Daba igual que el niño le llevara trocitos de tomate, o moscas, o que lo empujara con un palito. No importaba si hablaba con él mucho rato o si le contaba historias. El grillo no quería y no quería. Y no había que darle más vueltas.

Y por eso él estaba triste también.

Llegó el verano, y Xiu puso la cajita en el alfeizar de su ventana. Ya no le importaba  que la vieran.  Pensaba que al oír a los otros grillos el suyo se pondría a cantar también, pero no fue así.

Una calurosa noche de agosto el niño no podía dormir del calor. Se levantó y miró al animalito, acurrucado al fondo de la pequeña jaula. Y sin cantar. Cogió la jaula, se fue descalzo al patio, y allí la abrió.

Xiu se acostó y dejó la caja ya vacía en el suelo, junto a su cama. Se durmió en seguida. En sus sueños los grillos atronaban.

Desde entonces cada vez que Xiu veía la pequeña jaula de madera oía el canto de los grillos de agosto.



HAIKUS

Una luna redonda
El saltamontes brinca;
Demasiado lejos.

El agua nueva
Hoy las plantas crepitan;
Es primavera.

Lengua de agua
Blanca barba en la orilla
Llena de algas.

De la luna menguante
Cuelga una estrella, como un pendiente
De brillantes.





Pilar Candau Chacón
Vera, 11 de Junio de 2013



1 comentario:

  1. El agua nueva
    Hoy las plantas crepitan
    Es primavera

    Lengua de agua
    Blanca barba en la orilla
    Llena de algas

    Preciosos y medidos haikus.

    Un triste cuento. En agosto, los grillos cantan y llenan la noche de niños solitarios...

    ResponderEliminar

Si queréis comentar algo, éste es el sitio.